IT Methodologies

Han ocurrido muchas cosas desde la última entrada en el blog. La verdad es que a medida que más compleja se vuelve la gestión de las TI en la organización, más me demuestran los hechos que valerse de apoyos como ITIL (para la gestión del servicio de TI) o Prince (para la gestión de los proyectos de TI) es algo absolutamente vital y de incalculable valor para la organización.

Para todos los lectores, en especial para aquellos que pertenezcáis al gremio y que no estéis todavía familiarizados con estas metodologías o librerías de buenas prácticas, aquí os dejo un par de vídeos amenos e ilustrativos a modo de ejemplo para que os podáis hacer una idea del enfoque tanto de ITIL como de Prince2:

ITIL:

Prince2:

Debo decir que a lo largo de mi carrera profesional me he encontrado con resistencias puntuales en la organización (normalmente se ha tratado de resistencias internas) respecto a la implantación de este tipo de metodologías o buenas prácticas. Si os ha ocurrido lo mismo en alguna ocasión, no desesperéis.

A menudo hay personas (que por cierto pueden ser muy buenos profesionales  en su ámbito de actuación y responsabilidad), que atribuyen el trabajar apoyándose en procesos y metodologías (de forma organizada, coordinada, planificada, controlada…) a trabajar de forma “burocrática”, “tediosa” y “poco ágil”. Muchos dicen… “Bufff, ITIL ya lo conozco yo, lo viví en mi etapa en tal empresa, etc”… En estos casos, lo más probable es que, o nunca hayan llegado a profundizar ni a entender las problemáticas intrínsecas de la gestión tecnológica en una organización del siglo XXI, o quizás hayan vivido una mala implementación de estas metodologías en experiencias profesionales previas.

ITIL es una biblioteca de un conjunto de conceptos y de buenas prácticas ideados para lograr imprimir calidad y eficiencia en la operación de las tecnologías de la información para el negocio.  Esta presentación de buenas prácticas se realiza de forma agnóstica a la naturaleza del negocio y de la realidad de la organización (vale para cualquier empresa que se apoye en la  tecnología para el desarrollo de su actividad). Dicho de otro modo, la Dirección de TI debe conocer bien la empresa y el negocio para definir un buen proyecto de implantación de ITIL a medida (en tiempo y forma adecuados para el negocio).

Me gusta pensar que existe cierto arte en este proceso porqué igual que no existen dos cuadros o dos piezas musicales idénticas, tampoco hay dos empresas o dos implementaciones de ITIL iguales.

En cualquier caso, todos los que en su día tomamos la decisión de realizar una buena implementación basada en estas metodologías para nuestra organización sabemos (y gozamos) de los beneficios que ello aporta a la misma. Con el paso del tiempo, todo el esfuerzo de la propia implementación, de la formación de los equipos, del seguimiento, de la maduración de los procesos, de la evangelización y difusión, de la gestión del cambio (y de las resistencias), TODO (en mayúsculas) no es nada comparado con los enormes beneficios que una buena implementación aporta a la organización, al negocio y a todo su entorno.

En mi tierra se dice: “El que facin els altres tant se val, perquè la feina ben feta ni té fronteres ni té rivals”
(Lo que haga el resto tanto da, porqué el trabajo bien hecho ni tiene fronteras ni tiene rivales).

A los indecisos: ¡Mucho ánimo y adelante que merece la pena!

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